65 millones de años después

clip_image002
«A papá y a mamá esto no les va a gustar»

Los dinosaurios vuelven a estar de moda unos 65 millones de años después, y no es gracias a Steven Spielberg ni al escritor Michael Crichton (quién, por si no lo sabíais, escribió la novela en 1990 en la cual se basaría la franquicia cinematográfica de Universal Studios). De hecho, no estamos hablando de ningún producto audiovisual, sino de una singular y original iniciativa.

Muchos de vosotros recordaréis las aventuras de Woody el vaquero, Buzz lightyear o Mr. Potato quienes, de la mano de Pixar Animation Studios, hicieron soñar a los niños de todo el mundo (allá por 1995) con que tal vez sus juguetes, aparentemente inertes e inanimados, cobraban vida cuando ellos no estaban (incluso estamos seguros de que muchos fabricantes de juguetes quisieron dotar de vida a sus creaciones).

Pues bien, como soñar es gratis, la imaginación de los niños infinita y su felicidad un regalo, ha nacido (bueno, realmente está a punto de acabarse) la iniciativa Dinovember. Surgida de la mente de un matrimonio de Kansas City (USA) y adoptada por muchos padres de todo el mundo. Se basa en hacer creer (sólo durante el mes de noviembre) que los juguetes de sus hijos tienen vida propia cambiándolos de lugar durante la noche y simulando que han llevado a cabo alguna trastada. Una auténtica pasada.

Es más, los dinosaurios no se dedican únicamente a la estresante tarea de destrozar cosas, también saben disfrutar de los pequeños placeres, como el juego de mesa Operación, e incluso tienen una vena artística (lo cual nos hace preguntarnos sobre la auténtica autoría de las pinturas rupestres). Si bien es cierto que, como animales salvajes que son, también tienen su lado violento (aunque con un modus operandi más propio de don Vito Corleone o Harry “el sucio” que de un vertebrado saurópsodo).

Y la gran pregunta que nos hacemos es ¿por qué? ¿Acaso estos padres son unos monstruos? ¿Quieren volver locos a sus hijos? ¿Están tratando que sus vástagos tengan trastornos de conducta? Más bien todo lo contrario, según explican en su página de Facebook, la razón

no es otra que tratar de evitar que los pequeños no pierdan capacidad de asombro e imaginación (las cuales, según ellos, están en decadencia gracias a la era de las tablets y los smartphones). “Queremos que nuestros hijos conozcan el misterio y, para ello sólo nos hace falta un poco de tiempo, energía, creatividad y unos dinosaurios de plástico”.

clip_image003
Destrozarlo todo es muy estresante, por eso los dinosaurios también se toman un respiro

La infancia, un periodo fugaz en la vida de una persona, un abrir y cerrar de ojos que estos padres intentan hacer lo más divertido posible para sus pequeños. No sé vosotros, pero con unos padres como estos nos iríamos “Hasta el infinito y más allá”.